viernes, 26 de noviembre de 2010

EFECTOS DEL ABANDONO


Efectos del abandono en las diferentes edades:



a) Primeros 6 meses: La separación de la madre a esta edad implica que el niño pierde sus sentimientos de seguridad. Alrededor del 3ª y 4ª mes el niño empieza a contactar con el ambiente que lo rodea y puede reconocer a la figura materna y personas significativas.
b) De 6 meses a un año: Los niños de vuelven más tímidos y un nuevo vínculo se da más fácilmente si el niño ha tenido inicialmente una relación segura. Pareciera que el abandono en esta edad tuviera peores consecuencias para el desarrollo de la psiquis, que en otros momentos.
c)  Posterior a l año: Los efectos van a depender de los vínculos establecidos en los 2 primeros años. Si han sido buenos y hay figura sustituta es probable que el niño logre establecer buenos lazos afectivos. Si las experiencias anteriores han sido malas es difícil que genere buenos lazos.

d) Abandono en el útero: el abandono en el útero siente las bases de una personalidad depresiva y vulnerable a las situaciones de estrés.







Independiente de la causa que originó el abandono, para la realidad psíquica del niño que no capta racionalmente los hechos, la muerte de los padres por ejemplo, es vivida como un abandono, como una falta de amor.
Spitz planteaba que si no se establece en los primeros meses de vida del niño una relación estable con un personaje maternal, su personalidad se verá trabada, en su formación, no sólo en lo afectivo, sino también en lo cognitivo, motor y social.

Erikson planteó que la existencia de la madre y la estabilidad del medio familiar, durante el primer año de vida, permiten el desarrollo de actitudes de confianza básica.

Desde la perspectiva psicoanalítica en las primeras etapas de la vida, se establece entre la madre y el hijo una relación en que ambos se transmiten a través de la mirada y del contacto de la piel, el conocimiento de la existencia del otro significativo, llegándose a un estado de coordinación en el vínculo, que proporciona gran satisfacción mutua. Si esta coordinación no se da, el niño lo registra como una gran frustración, que tendrá peso en su vida de relación. Las situaciones afectivas serán vivenciadas como "todo o nada" de gratificación o de frustración totales. Este es el modelo fusional de relación. Estas demandas de todo o nada son fuente de posteriores frustraciones y van generando una imagen negativa de sí, la fantasía de no recibir por no merecerlo, sentimientos de no-valoración de sí mismo y angustia intensa de la cual requiere defenderse.

4 comentarios:

  1. Te doy toda la razón el apego es imprescindible para la madurez emocional de un niño, te sigo,
    Vivian,

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  2. Hola,es un tema muy delicado y complejo y también problemático,enhorabuena por tu blog,un saludo!

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  3. Todo el mundo deberia de sensibilizarse un poco con este tema, porque aunque no lo creamos, esto pasa en los paises desarrollados, no solo donde hay pobreza, lo tenemos mas cerca de lo que creemos.
    Enhorabuena por tu blog.

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